Ratios excesivamente altas en la Comunidad de Madrid

Jose-Antonio-Carmona

José Antonio Carmona Gómez
Delegado de ANPE-Madrid
Defensor del profesor

 

La problemática de las ratios elevadas en las aulas (entendiéndose el concepto de ratio como número de alumnos por aula) es un hecho que desde hace ya muchos años se manifiesta de forma clara en la Comunidad de Madrid (especialmente en los nuevos barrios) incumpliéndose lo establecido en la LOMCE. Esto es así porque en dicha ley se especifica en el título VIII, en el apartado de recursos económicos y más concretamente en el artículo 157.1.a de Recursos para la mejora de los aprendizajes y apoyo al profesorado, lo siguiente:

 

1. Corresponde a las Administraciones educativas proveer los recursos necesarios para garantizar, en el proceso de aplicación de la presente Ley: a) Un número máximo de alumnos por aula que en la enseñanza obligatoria será de 25 para la Educación Primaria y de 30 para la Educación Secundaria Obligatoria.

 

A esto hay que añadir lo que recoge el Real Decreto 14/2012 de medidas urgentes (que todavía no está derogado) el cual permite el aumento de dichas ratios en un 20 %. Como consecuencia de esta última disposición, las ratios en Educación Infantil y Primaria han aumentado hasta los 28 alumnos, e incluso más de 33 en la etapa de Secundaria. Por tanto, hay que exigir que se respete la normativa vigente (no la excepcional que permite el porcentaje de aquel 20 % extra) junto con la aplicación de agrupamientos flexibles y de desdobles. Este factor es ineludible en las materias donde la comunicación directa con el alumno sea más interactiva, como es el caso de las lenguas extranjeras o en las más prácticas como física, química o biología, donde el alumnado necesita utilizar materiales que pueden llegar a ser peligrosos o tóxicos y requiere una supervisión constante del docente.

 

Entre las consecuencias de no aplicar unas ratios razonables nos encontramos con el hecho de que no se puede conseguir una atención personalizada a la diversidad. Tampoco se pueden elaborar materiales específicos para todos los estudiantes que presentan dificultades de aprendizaje y es más complicado mantener la disciplina de grupos heterogéneos produciéndose más problemas de comportamiento y de falta de atención en los alumnos al existir más elementos distractores. Igualmente, el tener que atender a más alumnos no es solamente negativo para estos sino también para el profesor. En este sentido, el docente tiene que realizar más burocracia, corregir más exámenes y trabajos o realizar más entrevistas con padres trayendo como consecuencia un aumento de su ansiedad al no poder atender adecuadamente a cada estudiante.

 

Por otra parte, tampoco se verifica lo que la legislación de prevención de riesgos laborales y de seguridad e higiene impone dentro de los aspectos técnicos relacionados con los requisitos que deben reunir las instalaciones docentes en lo establecido en el Real Decreto 314/2006, de 17 de marzo, por el que se aprueba el Código Técnico de Edificación. En este se establecen las normas técnicas relativas a la seguridad estructural, utilización, salubridad, protección frente al ruido, ahorro de energía y seguridad en caso de incendio. Así se fijan, entre otros requisitos, una ocupación de 2 metros cuadrados por persona en las aulas infantiles, 1,5 metros cuadrados por persona en el resto de las aulas y 5 metros cuadrados por persona en los espacios diferentes a las aulas como laboratorios, talleres, gimnasios, salas de dibujo, etc. Consiguien­temente, con las elevadas ratios que se dan en los centros educativos, toda esta legislación se contraviene aumentándose incluso la temperatura de las aulas al existir un número elevado de estudiantes que comparten espacios cada vez más pequeños.

 

A modo de conclusión, podemos exponer que es necesario evitar el aumento de ratios en los centros para conseguir una educación de calidad donde alumnos y profesores se encuentren cómodos en un clima de aula que propicie el proceso de aprendizaje.