La formación continua del profesorado


Esteban-revista
 Esteban Serrano Tamayo
Secretario de Organización

 La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, modificada por la Ley 8/2013, de 9 de diciembre, para la Mejora de la Calidad Educativa establece, en su artículo 102, que la formación permanente constituye un derecho y una obligación de todo el profesorado y una responsabilidad de las Administraciones educativas y de los propios centros. Igualmente, señala que los programas de formación permanente deberán contemplar la adecuación de los conocimientos y métodos a la evolución de las ciencias y de las didácticas específicas, así como todos aquellos aspectos de coordinación, orientación, tutoría, atención educativa a la diversidad y organización encaminados a mejorar la calidad de la enseñanza y el funcionamiento de los centros incluyendo formación específica en materia de igualdad. Dicho artículo 102 indica que las Administraciones educativas promoverán la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación y la formación en lenguas extranjeras de todo el personal docente, independientemente de su especialidad, estableciendo programas específicos de formación en este ámbito y fomentando programas de investigación e innovación. Además, el artículo 105 de la LOE indica que las Adminis­traciones educativas favorecerán el reconocimiento de la labor del profesorado, atendiendo a su especial dedicación al centro y a la implantación de planes que supongan innovación educativa por medio de los incentivos económicos y profesionales correspondientes.

Los recortes en educación
han afectado
a nuestra formación

 Como vemos, la actual Ley Orgánica sienta las bases de esta formación que los docentes no interrumpen a lo largo de toda su vida profesional. La sociedad evoluciona a un ritmo vertiginoso y la educación nunca ha querido quedarse atrás, tal y como queda recogido en el Encuentro de Consejos Escolares y Autonómicos del Estado (2012):

“La necesidad de actualización constante convierte a la formación del profesorado en un continuo proceso a lo largo de su vida profesional. El dinamismo que vivimos en la actualidad hace que las competencias adquiridas al inicio no sean suficientes a lo largo de su vida profesional”.

En nuestra comunidad autónoma, el pasado 10 de octubre se publicó el decreto que deroga la anterior orden reguladora de la formación permanente del profesorado no universitario de la Comunidad de Madrid. Entre las novedades de esta nueva normativa, se encuentran el reconocimiento de actividades de formación del Ministerio de Educación y otras administraciones educativas, la validez de titulaciones universitarias oficiales para el complemento de formación permanente, la vuelta a la correspondencia de un crédito por cada diez horas (éramos la única comunidad autónoma que continuaba con los créditos a veinticinco horas), es suficiente con la asistencia al 85% del total de horas de la fase presencial de la actividad si las horas de inasistencia están debidamente justificadas, reconocimiento de participación en actividades de innovación, programas educativos y tutorización de prácticas, en caso de insuficiencia de plazas tendrán preferencia en su asignación los docentes de la enseñanza pública o el acceso de interinos a la formación aunque no estén en servicio activo.

 El camino recorrido hasta llegar aquí no ha sido nada fácil, ya que los recortes en educación también han afectado, como no podía ser de otra manera, a nuestra formación. Así, comenzamos con la sustitución de una treintena de centros de profesores y recursos repartidos por distintas zonas de la Comunidad de Madrid por el Centro Regional de Innovación y Formación de Las Acacias y un Centro Territorial de Innovación y Formación en cada Dirección de Área. Estos centros tienen como principal objetivo cubrir las necesidades de formación y actualización del profesorado, desde una perspectiva didáctica y pedagógica. También, desde 2010, están suspendidas las licencias por estudios y las ayudas a la formación fuera de la red propia de nuestra comunidad, para cursar estudios de Ense­ñan­zas de Régimen Especial y para la matriculación en centros públicos tanto de enseñanza universitaria como no universitaria. Durante estos años, la administración centró exclusivamente la formación en los ámbitos tecnológicos y de idiomas que, aunque importantes, cerraban la puerta a otras áreas tan fundamentales como la propia especialidad del docente, la atención a la diversidad o la convivencia, entre otros.

Resulta fundamental aumentar las partidas presupuestarias dedicadas a la formación permanente del profesorado y concienciar a la Administración sobre la importancia de facilitar nuestro reciclaje en aras a una indudable mejora de la educación. No es de recibo que el profesorado tenga que dedicar su tiempo libre a esta formación, que la Administración no valide dos cursos en línea realizados con coincidencia de algunas fechas o que a los interinos no les sea reconocida esta formación para el cobro de sus sexenios y tengan que reclamarlo vía judicial a pesar de las múltiples sentencias favorables.

Hace unos años, ANPE-Madrid presentó una moción en el Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid, exigiendo a la Administración educativa la publicación de la verdadera cualificación académica y profesional de los docentes, puesta en entredicho en aquel momento por un informe de la Consejería de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid. En esta línea, también llevamos a cabo una encuesta cuyos datos refrendaron que decenas de miles de profesores de todos los niveles educativos poseen, además de las titulaciones específicas de acceso al cuerpo docente, una o varias titulaciones universitarias adicionales, incluyendo másteres y doctorados; están acreditados en idiomas (Madrid es de las pocas comunidades autónomas que exige un nivel C1 para la adquisición inmediata de la habilitación lingüística), tienen formación en las TIC y participan continuamente en programas de innovación y mejora.

Finalmente, un estudio realizado en el presente curso por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte corrobora que, a pesar de todas las dificultades que puedan encontrarse los profesores a la hora de mejorar su formación, las personas que trabajan en educación son los profesionales que más formación permanente realizan en España. Ello demuestra un compromiso inquebrantable con la educación y con los alumnos por parte de los docentes.

Datos-Porcentaje