Despedida de ANPE

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Francisco Melcón Beltrán
Ex presidente de ANPE-Madrid

 

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A  punto de finalizar el curso, también finaliza mi actividad como docente de la enseñanza pública desde hace más de treinta y ocho años, de los cuales los últimos dieciocho han transcurrido en ANPE. Nunca pensé, al inicio de mi carrera profesional en el Cuerpo de Maestros, que podría alcanzar mi jubilación como miembro activo y destacado de un sindicato de enseñanza, independiente y sectorial, pero así es la vida.

Tanto en la escuela, en los distintos destinos y cometidos desempeñados, como en mi etapa en ANPE, siempre me he considerado un profesor, un maestro, y he intentado poner en valor y defender, por encima de cualquier otra circunstancia, los atributos de la profesión docente y la calidad de una enseñanza pública basada en el esfuerzo, el estudio, los contenidos y el respeto a las normas.

Me siento satisfecho de cómo ha transcurrido la singladura profesional que acumulo y sobre todo de las experiencias vividas. Es para mí altamente gratificante haber podido encontrar tras el paso de los años a quienes tuve ocasión de instruir y educar, hoy convertidos en adultos que recuerdan agradecidos la impronta que pude dejar en ellos y su paso por la escuela.

De mi etapa en ANPE no puedo más que evocar todo lo que he aprendido, en los momentos buenos y en los difíciles. Han sido estos años un compendio de vivencias donde ha habido de todo, pero el bagaje enriquecedor que he podido acumular en cada una de las circunstancias que me ha tocado vivir como delegado sindical, secretario de Finanzas, secretario de Organización y presidente de ANPE-Madrid, y en los diferentes cargos desempeñados a nivel nacional es el equipaje impagable con el que me voy.

ANPE me ha ofrecido la oportunidad de ser la voz de miles de profesores afines, que ven en nosotros una organización de docentes de la enseñanza pública que da cauce y amplifica sus inquietudes, sus aspiraciones y un sentir profesional que a veces les resulta difícil de expresar en los centros. Muchos son los artículos de opinión y editoriales publicados en la revista Buzón de alcance donde quedan recogidas la esencia y las razones de la actividad sindical desarrollada. Especialmente satisfecho me siento de haber podido proyectar desde ANPE algunas ideas como el Defensor del Profesor y la necesidad de considerar al profesor “autoridad pública en el ejercicio de su función”, que han cuajado con el tiempo y se han convertido en paradigma de la actividad y el discurso de ANPE.

En 2010 un hachazo sin precedentes, propinado por el Gobierno regional, redujo drásticamente el número de efectivos dedicados a las tareas sindicales y suprimió las ayudas económicas y a la formación. Esto supuso unos comienzos más que complicados, como consecuencia de los desajustes y la incertidumbre que produjo en el plano interno. A esto se añadió la ausencia de cualquier negociación y la puesta en marcha de una política aciaga en el plano educativo, con unos recortes sin precedentes sobre las condiciones sociolaborales de los profesores, la educación pública y las plantillas de los centros, que tuvimos que enfrentar en 2011 con las movilizaciones más importantes del profesorado de la enseñanza pública desde los años noventa.

A partir del año 2015, tras las elecciones autonómicas, con la llegada de un nuevo consejero, se recuperó la interlocución entre los sindicatos educativos y la Administración, reactivándose el funcionamiento y el papel de la Mesa Sectorial, que ha hecho posible la consecución de importantes logros para el profesorado madrileño, como el Acuerdo de interinos de 2016 y el Acuerdo Sectorial de 2017, en los que ANPE-Madrid ha jugado un papel protagónico.

Después de estos ocho años como presidente de ANPE-Madrid, tengo la satisfacción de dejar una organización con una nutrida afiliación en niveles anteriores a la crisis, en una posición económica más que saneada y con una representatividad consolidada como segunda fuerza de la enseñanza pública con unos porcentajes superiores al año 2010. Tengo la satisfacción de haber conseguido, con la ayuda inestimable de un magnífico equipo, que ANPE-Madrid siga siendo una referencia en el panorama educativo y sindical madrileño caracterizada por su seriedad, coherencia y realismo, alejada de la demagogia fácil y de discursos engañosos.

La Presidencia de ANPE-Madrid queda en buenas manos, con un nuevo equipo para el futuro que aúna experiencia y juventud y que, a buen seguro, sabrá engrandecer esta rara avis que es ANPE en el panorama sindical educativo. Estoy seguro de que sabrán hacerlo preservando la escala de valores que conforma nuestra forma de entender el sindicalismo y una idea o filosofía de la educación, con hondas raíces en una tradición educativa no desdeñable que no prescribe.

Siempre recordaré a aquellos que han estado a mi lado y con quienes he podido compartir los proyectos y el quehacer de estos años. También a quienes he tenido la ocasión de conocer en razón de los distintos cargos y responsabilidades desempeñadas, especialmente como presidente de ANPE Madrid, en la Administración y el Consejo Escolar, así como miembros de organizaciones y entidades educativas y colegas de otros sindicatos.

Pero especial mención quiero hacer a aquellos que más estrechamente me han brindado su apoyo incondicional, sabios consejos en esta última etapa y también su afecto. Siempre los llevaré en mi corazón y en mi memoria por la huella que han dejado y siempre tendré con ellos una deuda impagable de gratitud.