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Jesús Ayala Ayerbes: El misterio de la esmeralda alfonsina

Editorial Autografía, 2019.

 

Jesús Ayala es profesor de Geografía e Historia en un CEIPSO de la Comunidad de Madrid, lleva años trabajando para mejorar su labor docente y sobre todo la motivación de sus alumnos, algo que cree necesario para obtener mejores resultados, no en pruebas PISA, reválidas, etc., sino en la adquisición real de las competencias clave y en su utilización a lo largo de toda la vida. Con un propósito fundamentalmente docente, acaba de estrenar su primera novela: El misterio de la esmeralda alfonsina.

Ambientada en el Camino Primitivo de Santiago, dos hermanos peregrinan desde Oviedo hasta Compostela disfrutando del idílico y abrupto paisaje, aprendiendo la historia y el arte medievales –principalmente asturiano y románico– y conociendo personajes singulares mientras descubren quién se esconde tras las enigmáticas desapariciones de objetos cuyo valor cultural es incalculable. La riqueza inmaterial de la ruta es tan abrumadora que resulta casi inevitable para el lector, adolescente o adulto, no aprender mientras se lee o resistirse a echarse la mochila al hombro y reservar unas vacaciones siguiendo los pasos que Alfonso II el Casto diese en el siglo IX, degustando lo más sabroso de las gastronomías populares asturiana y gallega.

El misterio de la esmeralda alfonsina es, sin embargo, una novela juvenil que ha impactado entre los lectores –ya va por su tercera edición– por su simplicidad y su carácter didáctico. Forma parte de un proyecto educativo pensado por y para los alumnos, adaptando los contenidos del currículo a la necesidad de mejorar la lectura comprensiva. Desde que comenzó a escribirse, su autor lo tuvo claro como el agua: “No debía ser en absoluto aburrida, ni densa ni barroca, pues eso lanza a los estudiantes automáticamente hacia los portales de resúmenes de Internet”. La acogida no ha podido ser más provechosa. El noventa por ciento del alumnado levanta la mano cada vez que se ofrece la lectura voluntaria del libro, consiguiendo que el Plan de Fomento de la Lectura del centro haya sido un auténtico éxito, todo ello complementado con actividades que promueven la escritura y la expresión de las ideas propias entre los alumnos.

“Sin duda lo más complicado fue la elección del estilo, menos mal que he contado con el apoyo de los departamentos de Lengua, Inglés, Geografía e Historia...”, comentaba el escritor, un profesor de Secundaria que no ha dudado en dedicar su tiempo libre al proyecto, enfrentándose por primera vez con el reto de escribir un relato como este, con un público demasiadas veces apático hacia la lectura, una temática previamente marcada y una exigencia lingüística establecida de antemano. “Quería que los alumnos de segundo de ESO sintiesen cómo un autor había pensado en ellos y no en el nivel propiamente dicho, valorando las necesidades educativas de cada uno de ellos y midiendo su competencia lingüística previamente, para adaptar el texto a los primeros lectores –para animarles a comenzar– y ayudando a los lectores experimentados a profundizar en los contenidos, de tal forma que el libro tuviese una triple función: la primera es que fomentase las competencias clave –lingüística en el marco de la lectura y la escritura, social y cívica, y conciencia de las expresiones culturales–, en segundo lugar pretendía que sirviese de material didáctico de apoyo para abordar los contenidos y, por último, que fuese una actividad de ampliación para aquellos alumnos cuyo ritmo de aprendizaje es más rápido”.

Es de agradecer el desarrollo de proyectos educativos como este y la intención pedagógica en todo el proceso, favoreciendo la adquisición de las competencias clave del currículo y la obtención de los objetivos de una etapa que bien podría ampliarse al último ciclo de la Educación Primaria y no solo al primer ciclo de la ESO.